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martes, 22 de junio de 2010

"LOS PERIODICOS DE MAÑANA"

Veintidós de Junio.

Querido diario:
Hoy dice el periódico que un partido político se abstiene al votar en el congreso, dice también que el número de bodas civiles supera por primera vez el de religiosas.
Dice y da demasiada información de todo.

Debería disculparme por la ausencia de un post en la jornada de ayer pero no lo voy a hacer. Y creo que no lo debo hacer por que conociéndome como me conozco os puedo asegurar que os recompensare en algún momento puntual y concreto de esta semana.

Sí, y es que a veces te lías.
O te lían.
Un amigo, una previa a un partido y una mujer. Demasiadas cosas bonitas como para, perdonar mi humildad, sentarse a escribir la contra crónica de un campeonato que no pasa por mi alcoba.
A veces y sin que sirva de precedente, me prefiero descentralizar en cosas más placenteras que contar mi vida en verso.



Hoy vamos a hacer un viaje a lo más profundo y verde de la cuenca minera donde, como decirlo, hay una especial mezcla entre la rudeza y la nobleza de sus gentes, carácter de un colectivo acostumbrado a mirar desde muy cerca a la muerte sin miedo.

Y en su retina se vislumbraba la admiración y el orgullo de padre y abuelo minero desde cualquier rincón de aquel campo de juego en Sudáfrica.

Demasiado lejos de casa como para adivinar en cualquiera de sus predilecciones más optimistas la trayectoria profesional de aquel “guaje” que se rompió la rodilla con riesgo serio de abandonar el futbol.

Demasiado bonito como para creérselo del todo.

Pero José Manuel sabe lo que cuesta ganarse el jornal en las profundidades del averno y fue, al menos en parte, la idea con la que su familia aprendió a convivir con la humildad.

Ayer “el guaje” abrió la lata.

Y en aquel pueblo escondido en el centro del Principado se escuchó una gaita celebrar un triunfo, un gol, un jugadón, disimulándolo de triunfo de un colectivo que se siente, se mira y se gusta en el espejo del éxito de un vecino.

Y Tuilla se engalano orgullosa de saberse importante en el mundo.

Y es donde el futbol alcanza las mayores virtudes épicas del sacrificio y la constancia de cualquier adolescente con maneras y sueños de triunfo global.

Desde el corazón de aquel estadio de Johannesburgo después del partido y con un silencio sepulcral, José Manuel recordó los viajes por toda Asturias con el crío, recordó la prueba para el Real Sporting de Gijón, su fichaje por el Zaragoza, el sueño de verse en la filas de un grande como el Valencia y la puntilla final de acabar en el futbol club Barcelona.

Celebró la victoria de un país y se volvió tranquilamente al hotel de esa ciudad tan diferente a su pueblo natal.

Y durmió feliz mientras un chavalito de trece años limpiaba sus nuevas botas antes de acostarse pensando en la final del torneo de barrios que disputa en el extrarradio de cualquier ciudad española sin vistas al mar.

Querido diario:
Hay veces que los sueños se cumplen y el periódico no pone nada de eso.

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